Había terminado una consultoría en un proyecto que había aplicado, de forma parcial y adaptada, algunos de los principios del sistema que venía desarrollando. Los resultados habían sido significativamente mejores que el promedio de proyectos comparables en la misma organización.
Al cierre, el director del proyecto me hizo una pregunta simple y directa.
"¿Dónde está esto escrito? ¿Dónde puedo enviar a mis ingenieros a estudiarlo con la profundidad que merece?"
No tenía respuesta.
Tenía presentaciones. Tenía documentos de consultoría. Tenía años de notas, análisis y casos. Pero no tenía un lugar donde todo estuviera articulado con el rigor y la completitud que esa pregunta demandaba.
Esa conversación fue el momento en que dejé de preguntarme si debía escribirlo y empecé a preguntarme cuándo.
La respuesta a esa pregunta ha tomado años de trabajo. De revisión. De validación. De construcción cuidadosa de algo que pudiera estar a la altura de la necesidad que ese director nombró con tanta precisión.
Ese trabajo está terminado.
Y en muy poco tiempo lo tendrán en sus manos.
