Profesionales con trayectorias largas. Organizaciones con cientos de proyectos ejecutados. Una base de conocimiento empírico extraordinariamente rica construida a lo largo de generaciones.
Y sin embargo, los patrones de fracaso se repiten con llamativa consistencia.
¿Por qué la experiencia no produce mejora estructural?
Porque la experiencia se acumula dentro de un modelo mental. Y si el modelo no cambia, la experiencia refuerza las mismas prácticas, consolida los mismos supuestos y reproduce los mismos patrones, aunque con mayor eficiencia.
Un profesional con veinte años de experiencia en el modelo convencional es extraordinariamente bueno aplicando ese modelo. No necesariamente está mejor equipado para cuestionarlo.
El aprendizaje que produce mejora estructural no es el que confirma lo que ya sabemos. Es el que cuestiona los supuestos sobre los que operamos.
Ese tipo de aprendizaje requiere exposición a marcos conceptuales distintos, disposición a revisar creencias consolidadas y rigor para distinguir entre lo que la experiencia realmente demuestra y lo que simplemente parece obvio porque lo hemos repetido muchas veces.
La experiencia es un activo extraordinario. Pero solo produce transformación cuando está acompañada de un modelo que la interprete de forma diferente.
He pasado años trabajando en exactamente esa intersección. Y lo que emerge de ella es más poderoso que cualquiera de sus partes por separado.
